El bastón de Juan

Sábado 10 de enero de 2009 por Luis López Ruiz

Conocí a Juan de la Plata en Jerez, un día de otoño de hace ya muchos años. Habíamos quedado citados en la puerta de El Gallo Azul. Yo sabía que lo identificaría de inmediato porque había visto fotos suyas en inumerable cantidad de publicaciones. Al verlo, me sorprendió comprobar que utilizaba bastón, lo que yo ignoraba.

Recorrimos pausadamente la calle Larga hasta la Porvera y me explicó el por qué de su cojera con una serie de palabras un tanto trabadas e inconexas que no llegué a entender del todo. En realidad, lo que me ocurría es que no quería creerle. Pensé desde el primer momento que Juan no era cojo. Usaba bastón por marchosería Y es que los flamencos tienen un don especial para el uso del bastón. Recuerdo haber paseado con Luis Caballero por Sevilla, hace ya muchos años, y lo manejaba con un empaque muy característico.

Luis Caballero con Melchor de Marchena

En la historia del flamenco, el bastón ha ocupado un lugar preferente con frecuencia. Sabido es que muchos cantaores del pasado lo utilizaban para marcar el compás. Sentados – que era como se cantaba siempre – golpeaban el suelo con intervalos pausados redondeando las coplas y cuadrando los tercios. No es momento ahora de repasar la amplia nómina de cuantos lo han hecho así y basta con que recordemos como muestra la figura imponente de Chacón, el gran patriarca del cante, bastón en ristre mientras cantaba.

Don Antonio Chacón con Ramón Montoya

No lo han usado solamente los cantaores; también se han servido de él en ocasiones algunos bailaores. Entre ellos, el gran símbolo podría ser en este caso Farruco.

Archiconocida es la anécdota de lo sucedido una noche en Priego de Córdoba, a finales de la década de los 60. Actuaba allí el “Trío los Bolecos”, agrupación que formaban Matilde Coral, Rafael el Negro y el propio Farruco. Mientras intrepretaban un Taranto, Farruco atizó tal bastonazo a la garrota del Negro que se la partió. El público enfervorizado, vibraba ante la intensidad del baile. Hubo, sin embargo, quienes dudaron de la veracidad del hecho y pensaron que todo estaba preparado y que podría formar “parte del guión.” Así le ocurrió, por ejemplo, a Pilar López, que presenciaba el espectáculo. Una vez terminado éste, fue al camerino de los artistas a felicitarlos mientras preguntaba, entre incrédula y atónita : “¿Ha sido auténtico o formaba parte de la coreografía?” No había nada premeditado : todo fue consecuencia del vigor de Farruco para dar el garrotazo y de la autenticidad intrepretativa. Esa misma autenticidad con que, maestros del pasado, en el cante y en el baile, manejaron el bastón.

De la misma manera fetén lo blandía Juan por la calle Larga el día que lo conocí, mientras yo me repetía para mis adentros : “Éste tiene de cojo lo que yo de manco.” Era sólo flamenquería, andar garboso, apostura.

El Cojo de Málaga

Claro que, aún en el supuesto de que lo fuera – de que lo sea – no por eso pierde flamencura. Si larga es la lista de los cantaores y bailaores que han usado bastón, también lo es la de los artistas cojos. Así, en un soplo, recuerdo al Cojo Pavón, al Cojo de Málaga, al Cojo de Huelva, al Cojo Peroche y a otros quizás de menos nombradía artística como el Cojo de Madrid, el Cojo Pomares, el Cojo Luque... Y sin olvidar a Enrique el Cojo en el baile o a Victoria de Miguel con la guitarra. Aunque nadie haya podido confirmármelo, también parece que era cojo Tomás Pavón, según el testimonio de Manuel Bohórquez. (*)

Enrique el Cojo

Quiere esto decir que, la renquera de Juan de la Plata, caso de ser auténtica, ensamblaría perfectamente dentro de la más pura tradición flamenca. Sin embargo, yo sigo pensando que no; que el bastón que emplea no es apoyo para su cojera sino bastión de su contoneo, acicate del garbo de su persona, complemento y componente de su marchosa manera de andar. Y Vdes me entienden : flamenca manera de andar por la vida, juncal y gallarda, al cabo ya de tantos años y en medio de tantos inconvenientes.

Juan de la Plata no cojea, no; no ha cojeado nunca a pesar de las zancadillas que le han puesto en ocasiones. Por si alguien lo duda, ahí queda la estela de su andadura por la vida, sin vacilaciones y en línea recta.

Algún día, los flamencos de Jerez – y los que no son de Jerez, también – tendrán que rendirle tributo y homenaje a este gitano.

¡Qué ocasión de hacerlo se ha perdido en este año del Cincuentenario de la Cátedra de Flamencología!

Luis López Ruiz

(*) “La Niña de los Peines en la casa de los Pavón”, Manuel Bohórquez, Signatura Ediciones, Sevilla, 2000.

Galería sonora

Antonio Chacón / Juan Gandulla "Habichuela": Tangos (extracto del CD "Album de oro" - Fonotrón)

Cojo de Málaga / Miguel Borrull: Taranta de Fernando el de Triana (extracto del CD "El Cojo de Málaga" - Sonifolk 20162)

Luis Caballero / Melchor de Marchena: Cantes de El Piyayo (extracto del CD "Cultura jonda, n° 17" - Fonomusic CD 1416)


Antonio Chacón: Tangos
Cojo de Málaga: Taranta
Luis Caballero: Cantes de El Piyayo




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