Entrevista a David Palomar

Mont de Marsan / el 8 de julio de 2008

Martes 9 de septiembre de 2008 por Manuela Papino

David Palomar, cantaor gaditano, acaba de sacar su primer disco "Trimilenaria".

¿Hace muchos años que vienes a Mont de marsan, verdad?

David Palomar: Me parece que es el quinto año y haciendo bastante cosas además. Haciendo cursos… En la clausura, he tenido la oportunidad de estar cuatro veces, y participar en unos espectáculos como el de Javier Barón, el de "Moroneando", el de “De la Mar al fuego”, con gente así antigua del flamenco, gente importante.

¿El espectáculo del viernes, “De la Mar al Fuego”, es importante para ti?

DP: ¡Hombre! Es muy importante, porque hay gente como Lebrijano, gente que han hecho tantas cosas interesantes con la fusión y el flamenco tradicional. Milagro Mengibar, una de las pocas bailaora que sigue la escuela sevillana con la bata de cola, está Mariana Cornejo, la maestra de Cádiz, que sale con mucha gracia… hace Tanguillos, la Bulería de Cádiz. Es la única que la mantiene, ella y Chano Lobato son los dos únicos que mantienen la escuela de Cádiz viva, esa de la gracia. Y para mí, son importantes todos: Luis El Zambo, José de La Tomasa, y después compañeros como Junco, Andrés Peña, son más amigos, pero son grandes artistas.

¿Tu generación y los que vienen no mantienen la escuela de Cádiz?

DP: Yo por ejemplo, aunque parezca un poco presuntuoso, sí, sigo esta escuela de Chano Lobato y de Mariana, es lo que me gusta. Es una escuela que mezcla muchas cosas, porque aparte del Flamenco, la tradición que hay en Cádiz es el humor: la forma de narrar las cosas, la forma de ser, la comunicación con el público, hablando como lo llevaba el Beni de Cádiz - todos sabemos lo que contaba de Roma, era muy gracioso- y Chiquito de Cádiz, Manolo Vargas, Ignacio Espeleta que fue el inventor del “Tirititrán”. Todas esas historias y esa manera de ser me llenan mucho, aparte del cante de Cádiz. Tu lo sabes, el otro día, por casualidad, sin querer, metí una letra delante del señor Emmanuelli, [Fue en la presentación oficial del Festival de Mont de Marsan en Sevilla, David Palomar cantó una Alegrías con una letra famosa que habla de los gaditanos y de los franceses…], y no me di cuenta, todo el mundo riéndose, y no lo hice con mala intención sino que no me di cuenta. Son cosas, no sé por qué, que les suelen pasar a la gente de Cádiz, cosas graciosas, te ves en un compromiso y dices “madre mía, lo que he formao”.

¡Acabó bien!

DP: Si, acabó bien (se ríe). ¡No llegó la cosa más que una letra! ¡Una simple letra!

¿Cádiz para ti significa mucho?

DP: Muchísimo. Si no hubiera sido de Cádiz, creo que a lo mejor hubiera sido Flamenco, pero de otra manera. Una manera de ver la vida distinta, porque no hay tanto estrés como en una gran ciudad como Madrid, Barcelona, o incluso Sevilla. Es una vida más tranquila, hay mucho paro, muy poco trabajo, la gente se conforma con muy poco, tiene una mentalidad isleña, no quieren salir de Cádiz, creen que después de Cádiz no existe nada (se ríe).

¡Como tú!

DP: Sí es verdad. (Se ríe). Yo he vivido fuera de Cádiz mucho tiempo: en Madrid una temporada, un año y medio, en Sevilla seis años, y he vuelto a Cádiz porque me llena mucho, me inspira, estoy muy tranquilo. Si tengo que trabajar, me da igual; cuando regreso estoy allí, la playa, la gente, mi madre, estas cosas…

Este disco, “Trimilenaria”, ¿está totalmente relacionado con Cádiz, verdad?

DP: Si, y de echo ha sido criticado porque es demasiado “localista”, en el sentido de gaditano. Es el primer disco solitario y quería reflejar mi tierra mucho, ya nada más que con el nombre, “Trimilenaria”, viene por los tres mil años de Cádiz. Era un disco dedicado a Cádiz y los cantes reflejan Cádiz, Jerez, Cádiz provincia. Es un disco localista, yo lo sé, pero de esa manera lo he sentido, lo quería así. Casi todos los palos, menos dos o tres cosas creativas, son palos del flamenco de Cádiz.

¿Cuándo empezó la idea?

DP: Yo siempre he tenido la idea, pero no tenía la oportunidad o el ánimo… porque son estados de ánimo. Entonces, después de lo de Córdoba [premio del Concurso Nacional], estaba con ánimo, y era el momento de un trabajo serio, que suene bien, y que recoja lo que soy yo, David Palomar.

¿Hablas de sufrimiento y de placeres durante la grabación, que pasó?

DP: La industria discográfica es difícil, buscan productos comerciales, y yo no me considero un producto, no mido dos metros ni soy tampoco Brad Pitt…me considero un artista, una persona creativa. No me gusta mucho que me impongan las cosas, lo tenía tan claro, el disco, que no me quería meter en una multinacional que me obligaría a hacer muchas cosas que no tuvieran nada que ver con el Flamenco. Entonces me arme de valor y lo he auto producido yo. Tanto económicamente como artísticamente, me lancé y para adelante.

¿No intentaste gustar al público?

DP: Verdaderamente no. He hecho el disco que me apetecía a mí. A lo mejor más adelante, pensaré un poco más. Con los años te vas haciendo un público y piensas más en la gente. Pero en principio, quiero pensar que si haces una cosa y lo disfrutas, pues la gente que lo escucha lo disfruta también, supongo yo. Creo que es mejor así. Porque si piensas “a éste le va a gustar esto”, “a éste esto”, te condiciona.

Por eso el disco es muy pasional. ¿Al principio hay una parte muy moderna?

DP: Sí. Todos los temas son míos, menos la Soleá y la Siguiriya que son populares, y hay dos temas compartidos. “Trimilenaria” está compartido con Ricardo Rivera, allí hacemos los Tangos dedicados a Cádiz, un poco de la vivencia mía, de la playa, de las mujeres mayores que he conocido, angelitos, de toda la gente del barrio y hablo de Cádiz como mi “santi seña”. Entonces se ve reflejado nuestra trayectoria con el grupo Levantito, que fue fusión, hicimos un disco hace muchos años, que no tiene nada que ver con ese disco por supuesto. Pues allí la influencia contemporánea de Ricardo se nota, y la gente que conoce al grupo lo ha notado. ¡Y me gusta! Fue una cosa bonita y una manera de recordar.

¿La letra es tuya?

DP: Sí, y la música de Ricardo. Después hay otro tema más moderno, el de “Miradas perdidas” que va un poco de la temática de la inmigración, un tema muy tocado, mucha gente le han hecho letras, y muy buenas. Era muy difícil hacer algo original y que se saliera, esa letra la tenía escrita hace tiempo, me apetecía hacerla.

¿La inmigración en Cádiz?

DP: Sobre todo el estrecho de Gibraltar, Marruecos, Ceuta, África.

¿Te afecta?

DP: ¡Hombre! me afecta mucho porque nos toca desde muy cerca. Es raro un día que no entre una patera por Algeciras, por los Caños de Meca, o por Tarifa. Claro que me afecta como cristiano que soy, como persona solidaria, me afecta. Entonces es una manera de llamar la atención, sé que no vale mucho pero por lo menos…Me gustaría sentir que algunos que los escucharan sintiera algo de alivio, que lo aliviara en el dolor de ver que lo están cantando y en este aspecto me gustaría hacer muchas cosas solidarias. Pero para eso hace falta mucho dinero, o más fama. Es una cosa pendiente, la tendré que hacer algún día. Si tengo la oportunidad lo haré. Seguro, estoy seguro de que lo voy a hacer.

¿Y las otras influencias del disco, o recuerdos?

DP: Hay recuerdos, a Macandé. Lo hago ambientado como una tarde de toros. Entonces Macandé era un cantaor que vendía caramelos, vivía con su madre en Cádiz, pero también vivía una temporada en el Puerto, o en Vejez, Benaluz, incluso en Jerez, o en Sevilla, llegó a vivir en la Alameda… era una persona bohemia, vivía por temporadas en sitios distintos. Y cantaba este “Pregón de Macandé”. Lo he ambientado en los toros porque el vendía en los toros, caramelos. Después lo de la Paquera, “Francisca Méndez”, y la Perla de Cádiz, porque para mí fueron las mejores cantaoras. Cádiz por Bulería, va a existir para los tiempos, yo creo que como esas dos mujeres, por Bulerías, no va a existir nadie que cante igual. Existirán personas que canten muy bien, pero igual imposible, son irrepetibles. La Paquera ha sido importante para mi aprendizaje.

¿Hay un tema que te gusta más que otro?

DP: Me gustan todos, pero este de la Paquera me gusta mucho, el tema de “La calle Priego”, porque fue un día que me levanté en un pueblecito de Córdoba, que se llama Zalmorano, una aldea, viven poquísima personas, doscientas por allí, y todavía existen los molinos de aceite, manantiales, y está rodeado de olivos… Es una cosa entrañable, las mujeres mayores a la puerta haciendo cestas, cosas como si se hubiera parado el tiempo cincuentas años atrás, y me quedé tan impactado, fue un fin de semana que estaba allí con…en fin, con…(Se ríe) y me gustó. Quise dedicarle “La calle Priego”. Es un poco una Bulería dedicada a Andalucía en general, a esos pueblos que están perdidos por la Sierra, los campos de olivos… Además la última letra dice - me lo contó un hombre que murió ya, el abuelo Frasco - “El de la gloria le dijo al Chato, que invitaba a otra ronda más, porque Frasquito había robado una gallina y la querían para guisar”. Fue una historia que me contó él, que como pasaban hambre, le gustaban mucho beber vino en la taberna cuando terminaban de trabajar. La vida era: trabajo, tener hijos, trabajar mucho, y cuando terminaban el trabajo a las seis o siete de la tarde, beber e irse a su casa. Y al día siguiente, a las ochos de la mañana otra vez de pie. Entonces bebían mucho vino, y se iban para los campos a robar gallinas, se las daban al tabernero, las mataban y comían allí mientras bebían. Y lo cuento.

¿Las letras son siempre cosas que te cuentan o estudias también?

DP: Yo siempre me considero una persona vieja. La mitad de mi alma es vieja, siempre me he juntado, no sé porqué, con las personas mayores de mi barrio, y siempre soy muy inquieto de preguntar cosas: flamenco antiguo, tradiciones. Por ejemplo esto fue porque estuve hablando con unas personas mayores mucho tiempo, una tarde, como contigo, y me contaban muchas cosas: como preparaban el campo para sembrar cuando verdeaba, para coger aceitunas, lo de los molinos de aceite con los burros. Todo esto me gustó mucho: historias antiguas, como hacían con el aceite, medicina… Con el aceite ha muerto con noventa y cinco años, o más, y sano, con una muerte natural, se paró el corazón; increíble, no. Y tomaban aceite para todo: por la mañana una cuchara de aceite, se hacían el jabón con aceite, ¡increíble la vida de ellos!

¿Ellos te piden cantar, cantas para ellos?

DP: ¡Claro! ¡Me lo han pedido muchas veces! Por ejemplo en semana santa me lo han pedido. Había un cristo solamente, o dos, y había allí una zona, subías una cuesta, y había una ermita preciosa, muy chica, y me pidió que le cantara una saeta y se la canté. Lo hice por ellos, yo no canto saeta habitualmente, porque me pongo muy nervioso, pero este día la canté. Mucha gente mayor me lo ha pedido.

¿Qué dicen de tu cante?

DP: A la gente de Cádiz, por ejemplo Juanito Villar, le gusta y me ha apoyado siempre. Siempre me ha dicho, “tú pa’ lante, escucha”, y yo “me gustaría aprender esto” y a lo mejor se ponen duros conmigo, me dicen “Sí. No. Pues escucha, este dicho, anda”, no me lo enseña él, sino “¡búscate la vida!” Después me escuchan y “¡Esto si!”, pero primero, me orientan “Escucha este disco y después cuando te lo sepas, ya me vienes a hablar”, como diciendo “¡Vete pa’ casa y estudia!”. Y después mucha gente mayor de Cádiz, Chiquito por ejemplo, me dicen unas cosas y me emociona, me dicen“sobrino”, o “menos mal que estás estudiando, y haces estos cantes, los ha recuperado, ya me puedo morir tranquilo porque sé que alguien de Cádiz lo está recuperando, ¡sigue la tradición!”. Entonces, que te digan esto, es precioso. Incluso Chano Lobato me ha dicho “Sobrino, me han dicho que tu sigues la escuela mía, que alegría, que ilusión me da, muchas gracias”. Que te digan este tipo de cosas es emocionante. Me da mucho ánimo.

¿Tu familia es Flamenca?

DP: Flamenco de gusto, no de tradición, no somos gitanos, ni somos familia cantaora. Mi bisabuela cantaba un poquitillo en las fiestas, pero no era cantaora, estaba muy bien por Tientos, según me ha comentado mi padre, que lo ha escuchado poco, porque mi bisabuela María era de Jerez, del barrio de la Plazuela. Mi abuela Adela de Cádiz, era más por el rollo de Cádiz, por Tanguillitos, por Bulerías, por Rumba, cosas graciosas, pero no es cantaora. Y después mi hermana pequeña ¡se pega un pedazo de vueltecita por Bulerías! Mi hermana mayor ha bailado profesionalmente, pero ya lo ha dejado, no aguanta tampoco la presión, porque este mundo es muy difícil, y para las mujeres más. Si hubiera salido de Cádiz, en Sevilla o Barcelona, hubiera sido bailaora seguro, porque tenía mucho compás, los pies muy limpios, muy virtuosos, pero no quiso aguantar esto. Es una complicación grande, porque este mundo tiene su parte buena y su parte mala. Buena porque es muy bonito, es una pasión, y su parte mala porque hay mucha envidia, mucho derrotismo, mucho terrateniente de este arte, mucho castigo, y mucha maldad que no pega en el tiempo que estamos, pero existe. Sería estupido decir que no existe, y hay gente que no lo aguanta. Hay mucha competencia, mucha gente que no respeta los gustos de otros, pero bueno, eso siempre ha existido, pero hay gente que aguanta y gente que no. Hay gente que pasa como yo, a mi me da igual lo que digan. Si hablan de un compañero mal, yo me voy, porque no quiero escuchar. Si es amigo mío, a veces digo algo, “delante de mí no hables mal de mi amigo, respeto tu gusto pero no le ofendas”, y otras veces me voy por evitar. Es así en el flamenco, y en todos los artes, y en toda la vida, hay que tener paciencia y capote con la gente.

¿Háblame del espectáculo “Trimilenaria”, lo has presentado ya?

DP: Lo hemos presentado en Cádiz, tres días, y estamos muy contentos porque ha tenido un resultado muy bonito, ha quedado muy bien. Lleva el repertorio del disco, entero, los once temas, ¡ni más ni menos!, pero le hemos buscado un argumental. Muy sencillo y muy desenfadado. Cuenta la historia de dos flamencos que se van a Japón, yo y Rafael Rodríguez, el guitarrista. Van sonando las voces del aeropuerto, “Vuelo para Japón”, total que suceden historias en la sala de espera, en los sillones, hablando, tocando, un poco con la facturación, está muy gracioso. Hago un guiño de la Malagueña del Mellizo, hago como si estuviera en una iglesia, andando por una vidriera, una luz… después hago un pequeño skecth del Choza de Jerez, me pongo una gorra, con cariño… Al final se escucha como el sonido de La Perla, es la parte onírica, más fantasiosa, saco de una maleta que siempre llevo conmigo, una caracola, porta arena de dentro, se escucha como la voz de La Perla. Al final me despierto en un banco del aeropuerto, ha sido todo como un sueño. A la gente le ha gustado mucho que yo hiciera un recital de cante puro pero que le diera un sentido. Es muy distraído, la gente se ríe, se emociona. Colabora Junco, con lo de la Paquera. Tiene mucha técnica de pie, es impresionante… Y me meto la mano en la chaqueta y saco arena como si hubiera sido realidad. Es bonito. A ver si tenemos la oportunidad de enseñarlo por Sevilla, Jerez, Madrid…

¿Prefieres cantar solo o para el baile?

DP: Para el baile me gusta mucho cantar. Con el tiempo lo iré dejando porque no es compatible. Es muy trabajoso cantar para el baile, quema mucho. Dos cosas así no se pueden llevar. De momento tengo juventud como para hacerlo, lo llevo bien. Pero es verdad que cansa mucho la garganta. Ojalá, cuando tenga mi carrera más enfocada, lo más seguro es que no cante más para el baile. De momento, tengo el privilegio de elegir con la gente con quien quiero trabajar. He trabajado con el Junco, con Mercedes Ruiz sobre todo, con Andrés peña, con amigos, ¡sobre todo amigos! y algunas gentes más que me llama pero menos. También con Rosario Toledo, Ana Salazar. Y tengo bastantes proyectos para el año que viene, voy a hacer ahora un disco ¡una poca sorpresa! me llamaron de la Diputación de Cádiz, es un disco con la orquesta Manuel De Falla, sinfónica, para grabar las canciones de Lorca y De Falla. Lo han hecho muchos cantaores, pero bueno, me lo han ofrecido y lo quiero hacer, porque no se si tendré mucha oportunidad de grabar de nuevo con otra orquesta sinfónica. Esto en septiembre, es el proyecto más cercano. Y después seguir con el espectáculo “Trimilenaria”, sobre todo en España, e intentar para el año que viene estar en Mont de Marsan, en el café cantante, en Nîmes, la Bienal de Málaga, o de Holanda.

¿Para concluir, dime donde se encuentra el disco?

DP: De momento no está en las grandes superficies. Se escuchó en la Radio, la gente lo está conociendo, luego se distribuirá por El Corte Ingles, la FNAC. Por ahora está en tiendas especializadas, como “Compás sur”, por Internet en “Flamenco World”, “Flamenco vive”, “DeFlamenco”, y después en las típicas tiendas que venden flamenco, de toda la vida… Poco a poco, ¡va bien! Salió en Junio y se está vendiendo muy bien. Los críticos y los compañeros me han felicitado, y esto es muy importante.

Entrevista realizada por Manuela Papino





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